Cómo curar o aliviar una contractura, consejos y remedios naturales.

Partimos del principio de que no hay ¡recetas mágicas!

Sufrir una contractura es realmente molesto y depende del grado y sitio, te puede ralentizar o  hasta paralizar el ritmo de vida personal y profesional. Lo cual es una faena a todos los niveles.

En este artículo no vamos a analizar la parte médica, no vamos a definir lo que es una contractura, no vamos a clasificarlas; eso se lo dejamos a los especialistas que son los que más información veraz pueden dar sobre este tema.

Sin embargo vamos a hacernos eco, tanto de consejos preventivos como de remedios, sí son naturales, mejor, que te pueden aliviar o curar las molestas contracturas.

Para solucionar un problema de manera adecuada, primero tenemos que saber qué lo ha ocasionado.

aliviar las contracturas

¿Qué ha originado la contractura?

Analizar el origen, el foco, de la contractura. Aquí comentamos algunas causas que provocan contracturas, pero pueden ser muchas más.

Tienes una contractura porque:

  1. Has cogido una mala postura mientras dormías, en el sofá, o en la silla de trabajo.
  2. Has cogido frío.
  3. Tienes malos hábitos a la hora de realizar movimientos cotidianos.
  4. No has calentado antes de ponerte a hacer deporte.
  5. Estás estresado.

Además también tenemos que saber cómo diferenciar una contractura de un desgarro.

Todo esto hay que tenerlo claro, antes de poner remedio, sobre todo porque hay que saber, qué hacer y cómo.

Si no estás seguro de lo que tienes y el motivo, lo aconsejable es ir al médico o fisioterapeuta para que te diagnostique, sobre todo si es la primera vez que te ocurre. Si no es la primera vez y sabes al cien por cien el motivo, podrás tratarlo tu solo, o recibir la ayuda profesional que sabes, que ya te ha funcionado en otras ocasiones.

¿Qué zonas son más propensas a las contracturas y cómo evitarlo?

Las zonas más habituales en sufrir las molestas y en ocasiones dolorosas contracturas son; el cuello, los hombros y la zona alta de la espalda.

En todas estas zonas se suelen formar nudos (contractura muscular) , que pueden llegan a ser hasta dolorosos.

Como apuntábamos anteriormente tener malos hábitos a la hora de realizar movimientos cotidianos, como por ejemplo, subir los hombros al coger una bolsa del suelo o peso, cuando lo que tienen que trabajar son los brazos y el abdomen, ¿abdomen? Pues  sí, esa  es la primera clase que te dan cuando empiezas a practicar Pilates: el método que te cambia el cuerpo. En la primera clase ya te dicen: los hombros no se suben cuando coges peso con los brazos y activa tu abdomen. Si aprendemos a utilizar nuestro abdomen de forma correcta, es un hecho que las contracturas se reducirán bastante, porque nuestro abdomen nos protege, es nuestro cinturón lumbar natural. Y no podemos dejar de decir que ¡estirarse es importantísimo! Los estiramientos de columna y cuello, bien hechos, son unos de los ejercicios que más prevendrá la aparición de contracturas musculares.

Ya que hablamos del deporte, se nos plantea una pregunta, porque se dicen tantas cosas que a veces no sabemos a qué atenernos.

¿Hacer deporte es sano?

Bueno en principio sí. Por lo menos eso es lo que siempre hemos escuchado decir. Sin embargo ya sabemos que no existen las verdades absolutas. Así que este principio también se lo vamos a aplicar a las contracturas.

Entonces, es bueno hacer deporte, si o no, nos preguntamos de nuevo.

Si. Pero hazte la siguiente pregunta, ¿el deporte qué practico me sienta bien, es decir, me aporta beneficios y qué tipo de beneficios (placenteros, sociales, físicos, mentales), y sobre todo, ¿estoy convencido de que lo realizo correctamente?

Son varios los deportes que se aconsejan tanto para evitar como para tratar las contracturas, algunos son: natación, running, yoga, pilates, del que ya hemos hablado un poco. 

¿Y no crees que visto lo visto, hacer deporte es bueno, pero que a lo mejor si no te sientan bien, es porque no los realizas adecuadamente?

Aquí apuntaríamos la importancia de realizar bien los deportes, es decir, calentar previamente antes de realizarlo y por supuesto, realizarlo bien.

Si tu solo eres capaz de esto ¡genial! Pero si no es tu caso, lo mejor es dejarse guiar por los profesionales del deporte e intentar evitar las clases masivas, porque cuando en una clase hay mucha gente, es complicado que puedan estar pendientes de todos los alumnos. Nuestro consejo, clases reducidas, o incluso individuales, se paga más, pero a la larga ahorras en tiempo y sobre todo en salud, porque si con ello evitas lesionarte, ¡objetivo cumplido!

Algo que nos parece fundamental es el conocer nuestro cuerpo. Estamos poco acostumbrados a observarnos a nosotros mismos. A saber exactamente que nos sienta bien y que mal. Y esta conducta, que no se trata de otra cosa que del autoconocimiento, si se traslada al cuerpo, no te puedes imaginar lo que te ayudará, podrás crear unos hábitos también deportivos adecuados, que si bien a lo mejor no radicarás por completo las contracturas, si es que eres propenso a ellas, si por lo menos las puedas reducir.

Remedios naturales con calor y/o frío.

¿Qué hago cuando tengo una contractura, me aplico calor y/o frío?

Cada vez se usan más los remedios naturales en todos los apartados de salud y bienestar.

En el tema de las contracturas también se utilizan y vamos a comentarlos un poco. Se trata de la termoterapia con frío y termoterapia con calor. Quizás os preguntéis ¿qué es la termoterapia? De forma muy resumida diremos que es la aplicación de calor o frío en sus diferentes grados sobre el cuerpo con fines terapéuticos y que busca a partir de los efectos que provoca, mejorar el estado de una lesión o enfermedad; dolores de espalda, rodillas, garganta, oídos, muelas, menstruales, tendinitis.

Pero volviendo a la pregunta, frío y/o calor.

Diremos que los dos pueden resultar de ayuda, pero ofrecen efectos diferentes.

El calor actúa a nivel muy superficial, es decir, no traspasa la piel.

El frío es capaz de llegar mucho más lejos y alcanzar capas más profundas, hasta actuar sobre la musculatura.

Por lo tanto y dicho esto, si lo que buscas es aliviar un dolor de intensidad moderada a media te irá fenomenal aplicarte calor seco. Lo puedes hacer a través de un saco térmico, también conocidos como sacos de semillas, al no durar en exceso el calor e ir bajando la intensidad del mismo poco a poco, no sobrepasarás el tiempo que recomiendan de unos 20 minutos. Claro que puedes volver a repetir la operación en caso necesario. Si lo que buscas es bajar una inflamación ocasionada por una contractura, lo idóneo es el frío seco, que también lo puedes conseguir a través de un saco térmico, con solo meterlo en el congelador, no suelta agua y la ventaja es que al no congelarse la semillas de lino y lavanda se adaptará perfectamente a la zona a aplicar sin molestias.

Llegados hasta aquí nos vais a permitir que os aconsejemos usar  nuestro saco térmico, Don Saquito, y leáis nuestro post sobre los beneficios del saco térmico de semillas.

Y por último concluimos diciendo que si consigues conocerte bien e incorporar a tu vida hábitos saludables, conseguirás que al final las contracturas sean menos y/o desaparezcan.

 saco térmico don saquito